"¿Volverá a caminar?"
Es una pregunta llena de esperanza, pero también de miedo.
Caminar representa mucho más que desplazarse.
Significa poder levantarse de la cama, ir al baño con mayor autonomía, salir de casa, visitar a la familia y recuperar parte de la independencia.
La respuesta es que muchas personas logran volver a caminar después de un ACV, pero el proceso es diferente para cada una y depende de múltiples factores.
No existe una respuesta única
Cada ACV es diferente.
Algunas personas recuperan la marcha en pocas semanas.
Otras necesitan meses de rehabilitación.
Y algunas pueden requerir ayudas técnicas para desplazarse de forma segura.
El objetivo no es comparar una recuperación con otra.
El objetivo es alcanzar el mayor nivel de independencia posible para cada persona.
¿Qué factores influyen en la recuperación de la marcha?
La capacidad para volver a caminar depende de distintos elementos.
Entre ellos:
- El tipo y la gravedad del ACV.
- La zona del cerebro afectada.
- La fuerza muscular.
- El equilibrio.
- La coordinación.
- La sensibilidad.
- La capacidad para mantener la atención.
- La presencia de otras enfermedades.
- El inicio oportuno de la rehabilitación.
- La práctica constante.
No todos estos factores pueden modificarse, pero muchos sí pueden trabajarse con un plan de rehabilitación adecuado.
Caminar es mucho más que mover las piernas
Cuando pensamos en caminar, solemos imaginar únicamente las piernas.
Sin embargo, caminar requiere que muchas funciones trabajen juntas.
Por ejemplo:
- Mantener el equilibrio.
- Coordinar ambos lados del cuerpo.
- Controlar el tronco.
- Adaptarse a diferentes superficies.
- Percibir el entorno.
- Mantener la atención mientras se avanza.
Por eso, la recuperación de la marcha implica trabajar todo el cuerpo y no solo una extremidad.
¿Qué ayuda a recuperar la marcha?
Rehabilitación personalizada
Cada persona necesita un plan adaptado a sus capacidades y objetivos.
No existen ejercicios universales que sirvan para todos.
La rehabilitación debe ser indicada y supervisada por profesionales capacitados.
Práctica repetida
El cerebro aprende mediante la repetición.
Cada intento de levantarse, dar un paso o cambiar de dirección ayuda a fortalecer nuevas conexiones.
La práctica constante favorece la recuperación.
Participación en actividades cotidianas
La rehabilitación no ocurre solo durante las sesiones con profesionales.
También sucede en casa.
Levantarse para sentarse a la mesa.
Caminar hasta el baño.
Moverse dentro del hogar.
Cada actividad cotidiana representa una oportunidad para seguir practicando.
Cuidar la salud general
Dormir bien, mantener una alimentación equilibrada, controlar la presión arterial y seguir el tratamiento indicado favorecen la recuperación integral.
¿Y si necesita un bastón o un andador?
Muchas personas sienten que usar una ayuda técnica significa «fracasar».
No es así.
Un bastón, un andador o una órtesis pueden aumentar la seguridad, disminuir el riesgo de caídas y permitir que la persona participe en más actividades.
En muchos casos, estas ayudas son temporales.
En otros, forman parte de una estrategia para mantener la independencia a largo plazo.
Lo importante es que sean indicadas por un profesional y que la persona aprenda a utilizarlas correctamente.
El progreso no siempre se mide en metros
A veces pensamos que recuperar la marcha significa volver a caminar largas distancias.
Pero el progreso también puede verse en pequeños logros, como:
- Levantarse de una silla con menos ayuda.
- Dar algunos pasos dentro de la casa.
- Caminar con mayor seguridad.
- Mantener mejor el equilibrio.
- Necesitar menos apoyo de otra persona.
Cada uno de estos avances mejora la calidad de vida.
Lo que NO deberías hacer
❌ Comparar la recuperación con la de otras personas.
❌ Exigir avances rápidos.
❌ Dejar de practicar porque el progreso parece lento.
❌ Caminar sin las ayudas técnicas recomendadas por vergüenza.
❌ Pensar que la recuperación terminó porque pasó un año.
¿Cuándo consultar al equipo de salud?
Es importante informar al equipo tratante si aparecen:
- Nuevas dificultades para caminar.
- Caídas frecuentes.
- Dolor intenso durante la marcha.
- Cambios importantes en el equilibrio.
- Uso inadecuado o molestias con las ayudas técnicas.
Una evaluación oportuna puede ayudar a prevenir complicaciones y ajustar el plan de rehabilitación.
- Muchas personas logran volver a caminar después de un ACV.
- Cada recuperación es diferente.
- La práctica constante favorece el aprendizaje del cerebro.
- Las ayudas técnicas pueden aumentar la independencia.
- El verdadero objetivo es recuperar la participación en la vida diaria.


3 Comments
Muy interesante este artículo. Creo que una de las mayores dudas que tenemos las familias después de un ACV es saber si nuestro ser querido podrá volver a caminar. A veces esperamos ver avances rápidos y nos cuesta entender que cada recuperación tiene su propio ritmo. Me gustaría saber qué otras señales de progreso podemos observar, además de los avances al caminar.
¡Muchas gracias por plantear esta pregunta!
Es muy importante lo que mencionas, porque muchas veces las familias relacionan la recuperación después de un ACV únicamente con volver a caminar. Sin embargo, existen muchos otros avances que también merecen ser reconocidos.
Por ejemplo, lograr sentarse con mayor estabilidad, mantener mejor el equilibrio, participar en el aseo personal, vestirse con menos ayuda, comunicarse con mayor facilidad o realizar pequeñas actividades cotidianas también pueden ser señales de progreso.
Incluso recuperar la confianza para intentar una actividad o participar nuevamente en decisiones familiares puede representar un avance significativo.
Lo importante es recordar que cada persona tiene su propio proceso y que la recuperación no siempre ocurre al mismo ritmo.
Por eso recomendamos establecer objetivos pequeños, realistas y adaptados a las capacidades de cada persona, junto con su equipo de rehabilitación.
En FÉNMAMELL creemos que recuperarse no significa solamente volver a caminar, sino también recuperar autonomía, confianza y participación en la vida cotidiana.
¡Muchas gracias por compartir esta reflexión!
Es una excelente pregunta, porque muchas veces asociamos la recuperación después de un ACV únicamente con volver a caminar, pero existen muchos otros avances que también son importantes.
Por ejemplo, lograr mantener mejor el equilibrio, vestirse con menos ayuda, participar en una conversación, recordar actividades cotidianas o realizar pequeñas tareas en casa también pueden ser señales de progreso.
Incluso volver a tomar decisiones, expresar lo que siente o recuperar la confianza para intentar algo por sí mismo puede representar un avance significativo.
Lo importante es observar cómo la persona va recuperando habilidades y participación en su vida diaria, considerando que cada proceso es diferente.
Por eso, recomendamos valorar los pequeños logros y establecer objetivos realistas junto con el equipo de rehabilitación.
En FÉNMAMELL creemos que recuperarse no es solamente volver a caminar, sino también recuperar autonomía, confianza y calidad de vida.
Cada pequeño avance cuenta y merece ser reconocido.